Segunda y tercera fase de una cata

Olfativa: luego de la etapa visual, se pasa a la olfativa aproximando la copa a la nariz, sin agitarla, aquí se debe descartar aromas desagradables, luego se balancea la copa levemente y se vuelve a olfatear tratando de descubrir sensaciones, puede ocurrir que se sienta solo el aroma a alcohol; seguir profundizando para identificar el aroma a uva y de crianza ( un dejo a cuero, a tabaco, café cacao o frutos secos )

Gustativa: se ingresa un sorbo del liquido tratando de recorrer la boca, si es joven dará una sensación de picante en la lengua, luego pasa se desvanece.

Si es tinto, el tanino hará presente un leve amargor, esto aveces se presta a  confundir el  estado del vino,  pero hay que darle tiempo en la boca a que aparezcan nuevos sabores, el azúcar, la uva  y el sabor peculiar de crianza, es decir los barriles que lo estacionaron.

Un vino se encuentra en mal estado cuando se lo siente muy desequilibrado, entre el alcohol, amargor, aspereza, suele ser ácido y/o astringente.

copa de vino

Se puede hablar de vinos:

Aterciopelados: catalogados de vinos  “elegantes”, suave al paladar, muy equilibrado.

Ásperos: rico en tanino, se ” agarran” al paladar, pero dejan una agradable sensación y sabor final, suele suceder con los varietales jóvenes.

Armónicos: equilibrados y persistentes.

Ardientes: proporcionan sensación de calor, suele ser desequilibrado en el primer contacto.

 

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